El lado menos serio de Rodocodes

La web también está viva.

Aquí no hay un catálogo. Hay cosas que cambian, sonidos que solo existen unos segundos y pistas que quizá necesiten varias visitas.

El presente de RodrigoEsta puerta solo da al ahora.
Mañana llevará a otro lugar.
Postales sonoras

Lugares que caben en cuatro segundos.

Pequeños paisajes sintetizados en tu navegador. No son grabaciones y nunca suenan exactamente como un archivo.

Fósiles del cursor

La web recuerda algunos lugares que tocaste.

Solo viven en este navegador. No se envían al servidor y los doce más recientes sustituyen a los anteriores.

Pensamiento del servidor
Escucho pasos por el túnel de Cloudflare.
escuchando al PC…
Objeto desobediente

Este botón no quiere ser botón.

La insistencia suele funcionar. A veces.

02:00—05:00

De madrugada, la web sueña.

El cielo pierde sus límites, aparecen fenómenos improbables y algunas frases cambian de intención. Puedes asomarte sin esperar despierto.

Pasaporte de exploración

Los lugares que ya son un poco tuyos.

Cada proyecto deja un sello al visitarlo. No caducan, no puntúan y solo se guardan en este navegador.

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Vecindario diminuto

Algunos píxeles ya tienen nombre.

Viven en lugares distintos y recuerdan cuántas veces los has saludado. Cuando hay confianza, visitan a sus vecinos.

Misterio permanente

Siete marcas. Una pregunta.

Algunas acciones dejan una señal. No hay racha diaria ni premio artificial: lo que espera al final permanecerá en secreto.